Hoy queremos pedirte, Señor de la Caridad, que pongas en nuestros labios palabras que sirvan de aliento y consuelo para aquel que lo necesite y que, en la medida de nuestras posibilidades, seamos tu instrumento para llevar tu Amor por el mundo.
Hermanos, hoy Jesús nos presenta una situación que la vivimos en nuestros días. Desde antiguo sabemos quién es Él, nos han contado todo lo que ha hecho por los más necesitados y limpios de corazón, pero no nos acercamos nosotros mismos a saber quién es de verdad. Señor de la Caridad, haz que seamos capaces de verte, sentirte y vivirte en nuestras vidas, para poder alcanzar tu gloria y poder contemplar tu rostro en su plenitud divina.
Con el gozo de estar dispuestos a seguir a Jesucristo nos disponemos a meditar la oración a la llaga de tu pié derecho.

